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Victoria nació una noche de tormenta de 1992 en Guayaquil, Ecuador. Hija de padres españoles, se crió en La Mancha. Si por algo está marcada su biografía es por los desplazamientos. Estudió Bellas Artes en Cuenca (2011-2015), durante este periodo fue becada para realizar dos estancias en el extranjero de seis meses de duración cada una. Primero estuvo en Polonia (2014), donde se especializó en pintura en la Academia de Bellas Artes de Varsovia  para después –como huyendo del frío- irse a Cuba (2015) donde estudió en el Instituto Superior de Arte, La Habana.

Como a Lena Dunham en Girls, a Victoria también le tocó buscarse la vida. Los últimos cinco años ha tenido trabajos de lo más inverosímiles. Desde trabajar para un banco, repartir flyers  en los barrios periféricos de Atenas, de cocinera en la Costa Brava hasta en una mítica sala de conciertos de Madrid.  Entretanto, impulsada por su interés en el arte comunitario y en la educación artística, realizó el Máster en Arteterapia y Educación Artística para la Inclusión Social (UCM y UAM) y recientemente, el Máster de Profesorado (USC) para poder ejercer la docencia.

Victoria no se llama a sí misma pintora porque cree que es una de esas palabras que siempre van en mayúsculas. Sobre su pintura dice: “pinto en negro para no tener que enfrentarme al blanco del papel o del lienzo”,  pero en realidad es mentira. A Victoria no le da miedo nada de eso aunque sí muchas otras cosas. De sus miedos, fantasías y anhelos habla su obra. Es naive y es cínica. Actualmente reside en Madrid, donde trabaja en su estudio situado en Carabanchel Alto y hace talleres aquí y allá.

 

​Victoria está en el ocaso de sus veinte y esto es lo que tiene que ofrecer.